Hay muchas veces en las que te propones hacer
algún tipo de cambio, ya sea relativamente pequeño o de mayor impacto y al
final acabas posponiéndolo o abandonando al poco de empezar. Quizá te hayas
propuesto cambiar algunos hábitos para estar más sana, o un cambio de carrera
más o menos drástico y, al final, no te has atrevido a dar el paso o has
renunciado antes de lo que pensabas. En ese caso, te será útil identificar tres
errores que solemos cometer cuando queremos empezar algo que supone un cambio
importante, ya sea profesional o personal.
1. Buscar validación en los sitios
equivocados. O, mejor dicho, en las personas equivocadas. Cuando vas a empezar
algo nuevo es normal tender a buscar
validación entre los que nos rodean. A veces como ese pequeño empujón que nos
falta, a veces solo para corroborar que tendremos apoyo. Lo ideal sería ser lo
suficientemente independiente y fuerte como para no necesitar ningún tipo de
validación externa. Pero es difícil, así que si no te queda más remedio y
quieres recurrir a ella, mira bien dónde vas a buscarla, a quién vas a
recurrir. Volvemos a lo que comento siempre, procura rodearte de gente positiva
que te apoye. ¿Para qué vas a buscar validación en alguien que sabes de
antemano que te va a poner pegas o va a criticar lo que quieres hacer? Hay
veces en las que es mejor comentarle tus planes solo a aquellas personas que
sabes que te van a escuchar y no necesariamente a darte la razón, pero sí a
ayudarte de manera constructiva. O bien no comentar tus planes hasta que no
estés convencida de que nadie te va a hacer cambiar de opinión porque estás
segura de lo que quieres.
2. Negar tus barreras y juzgarte a ti misma.
Todas tenemos una serie de barreras que suponen un obstáculo para nuestros
planes, y lo que solemos hacer al respecto es criticarnos duramente por ello e
intentar aguantarnos y seguir adelante; cuando lo más fácil sería ir por otro
camino que no tenga esa barrera. Un ejemplo perfecto podría ser mi aversión a
los gimnasios. Durante mucho tiempo asumí que para estar en forma tenía que
apuntarme a un gimnasio. Daba igual que no me gustaran, eso eran excusas, lo
que pasaba es que era una vaga. ¿Qué es lo que estaba haciendo aquí? Primero
juzgarme a mi misma. ¿De verdad soy una vaga por no querer ir a un gimnasio? No
tiene por qué, no hay nada malo en preferir otras cosas. Y por otro lado, negar
mis barreras. Para mi el tema gimnasio es una gran barrera, no me gustan, no
disfruto y punto. El avance se produjo cuando acepte eso y busque otras
alternativas, que las hay.
En tu caso puede ser otra cosa que estás
intentando negar o justificar, y te juzgas porque no debería ser así; pero es
que es así y no pasa nada. Acéptalo y busca otra alternativa. Hay que acabar
con el mito de que para conseguir las cosas hay que sufrir. Quizá para algunas
cosas sí, pero lo que está claro es que cuando haces algo de una forma que te
gusta, eres más consistente y tienes mejores resultados (pincha aquí para
tuitear esta frase). Evita luchar contigo misma u obligarte a aguantar ciertas
cosas. Bastante duro es de por sí empezar algo nuevo. Así que piensa, ¿qué
barreras puedes evitar para que te resulte más fácil hacer ese cambio que
buscas?
3. Empeñarte en no hacer nada hasta que lo
tengas todo controlado y seguro al 100%. Está claro que es importante saber
dónde te metes, estar informada y preparada. Pero muchas personas utilizan esto
como excusa para estar formándose continuamente o para quedarse paradas
esperando a que pase algo que les asegure que todo va a salir bien. Si quieres
que las cosas pasen tienes que ponerte en marcha. Lo bonito de ponerse en
marcha no es sólo la motivación que sientes, el aumento de autoestima y los
resultados que obtienes; sino que abres las puertas a nuevas oportunidades y
personas que no habías ni considerado. Esa es la mejor parte, que cuando
empiezas el trayecto, en realidad no sabes adónde te va a llevar el camino ni a
quién te encontrarás en él
No hay comentarios:
Publicar un comentario