Reglas de oro para convencer a los demás sobre
tu proyecto : ¿Alguna vez has sentido que te hace falta entusiasmo para
convencer a los demás de una idea, proyecto o propuesta que tienes? ¿Crees que
te ha faltado algún factor por cubrir? Aquí hay una lista concreta de tres
reglasimportantísimas para verificar si estás proyectando el ímpetu que
deberías:
- Debes
estar INTERESADO en lo que estás haciendo: Difícilmente te verás entusiasmado a
menos que demuestras algo de interés en lo que estás haciendo; y el interés se desarrolla en la medida que
investigas, te informas y te empapas del proyecto o idea del cual quieres
convencer.
No importa si tu interés es económico o
altruista; debes tener uno, posiblemente una mezcla de ambos, y que por
supuesto te permita iniciar el recorrido que te has trazado de manera enérgica
y una mente abierta.
- Debes tener CONOCIMIENTOS de lo que estás
haciendo (o planeas hacer):Cualquiera puede estar interesado en negociar en el
mercado de valores, pero… ¿Acaso no es necesario estudiar a fondo todo el
proceso? Ésta es la parte más ardua de nuestro viaje, pero sin embargo la más
gratificante cuando te encuentres con toda clase de detractores que tratarán de
frenarte con preguntas, dudas y el más profundo escepticismo. La única manera que tienes de defenderte es
con lo que has aprendido y desarrollado sobre tu propuesta.
Recuerda que no necesariamente tienes que ser
un experto en todos los campos implicados en el proceso; por ejemplo, si vas a
desarrollar una aplicación útil para corredores inmobiliarios, quizá sea más
importante saber sobre el mercado de inmuebles que de programación, ¿No crees?
de eso se puede encargar un especialista.
Siempre y cuando tengas una idea general de qué puede y qué no puede
hacerse… estarás bien. En todo caso, vas
a hacer algo que nadie ha hecho hasta ahora, ¿Verdad?
- Debes CREER en lo que estás haciendo: Éste
es el combustible que te llevará lejos; que te permitirá levantarte después de
decenas de tropiezos, que te ayudará a sacar fuerzas de flaqueza en los
momentos más difíciles. Si no crees en
lo que haces, poco vale el interés original o los conocimientos que puedas
acumular a lo largo del camino: en algún momento y a raíz del cansancio, o
quizás el no ver resultados tan rápidamente como te imaginabas, va a hacerte
querer abandonar.
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